Cómo poner una máquina expendedora: dónde, qué necesitas y permisos
Para poner una máquina expendedora necesitas tres cosas, y ninguna es un local: un punto con paso constante de gente, una toma de corriente cerca y el acuerdo por escrito con el dueño del inmueble. La máquina se coloca dentro de un espacio que ya existe —una oficina, una planta, un gimnasio—, así que no rentas metros ni contratas a nadie para atenderla. Lo que sí decide si el negocio funciona es el punto, y eso se elige antes de comprar el equipo.
Este artículo cubre las tres cosas, en ese orden, y lo que conviene preguntar sobre permisos antes de instalar.
¿Qué necesitas para poner una máquina expendedora?
Tres requisitos, y son concretos:
| Requisito | Qué significa en la práctica |
|---|---|
| Espacio | Un muro libre y piso firme. El modelo más compacto del catálogo mide 73 cm de ancho; los combos grandes piden más de un metro. |
| Corriente | Una toma cerca del punto. El voltaje del modelo se confirma antes de la entrega, junto con el resto de la configuración. |
| Acuerdo con el dueño | Quién pone la máquina, quién surte, quién cobra y qué recibe el dueño del espacio. Por escrito, antes de instalar. |
Nada más es obligatorio para arrancar. No necesitas personal: la máquina cobra sola con monedas, billetes, tarjeta y código QR, y la telemetría te avisa de lo que se está agotando sin que vayas al punto.
¿Dónde poner una máquina expendedora?
Donde la gente ya está y se queda un rato. Los puntos que mejor funcionan tienen dos cosas en común: paso constante durante el día y poca alternativa cerca para comprar algo.
- Oficinas y corporativos. Consumo repetido en horario de trabajo, y la tienda más cercana suele estar a varias calles.
- Plantas industriales y comedores. Turnos largos y de noche, cuando no hay nada abierto.
- Gimnasios y centros deportivos. Agua, bebida y barra de proteína, con ticket alto por consumo.
- Hospitales y clínicas. Movimiento las 24 horas, con acompañantes que no se pueden ir.
- Escuelas y universidades. Volumen concentrado en horas de descanso; el surtido se acuerda con el plantel.
- Hoteles y coworkings. Pasillos y áreas de descanso, sin ocupar recepción.
Los que casi nunca funcionan son los de paso rápido sin espera (un pasillo por el que la gente solo cruza) y los que tienen una tienda a la vista: ahí la máquina compite en precio y pierde.
Antes de decidir, cuenta cuánta gente pasa por ese punto en un día normal. Es el dato que manda, y lo necesitas también para saber si el punto aguanta la mensualidad: lo desarrollamos en cuánto cuesta una máquina expendedora en México.
¿Cómo se acuerda el espacio con el dueño del inmueble?
Hay dos formas, y conviene saber cuál te están proponiendo:
Renta fija por el espacio. Le pagas al dueño una cantidad al mes por tener la máquina ahí, y toda la venta es tuya. Es previsible y te conviene cuando el punto vende bien.
Comisión sobre ventas. El dueño recibe un porcentaje de lo que la máquina venda. No pagas nada si no vende, pero cedes parte del ingreso cuando sí. Es lo habitual en gimnasios, hoteles y clubes, donde el dueño del espacio no quiere invertir pero sí participar.
En los dos casos, el acuerdo debería dejar por escrito quién surte el producto, quién fija los precios, quién se queda con la recaudación, qué pasa si la máquina se avería y con cuánto aviso puede cualquiera de las dos partes terminar. Un acuerdo de palabra es el motivo más común por el que una máquina bien colocada acaba desinstalada a los seis meses.
Si lo que quieres es lo contrario —tienes el local y quieres que alguien más ponga la máquina—, eso también se hace: es el mismo acuerdo visto desde el otro lado.
¿Qué permisos necesitas para poner una máquina expendedora?
Aquí no hay una respuesta nacional, y desconfía de quien te dé una. Lo que aplica depende del municipio y del inmueble donde vaya la máquina, y en la mayoría de los casos el punto de partida no es un permiso tuyo sino la licencia de funcionamiento del inmueble que la aloja.
En vez de darte una lista que puede no valer en tu ciudad, esto es lo que conviene preguntar antes de instalar:
- A tu ayuntamiento: si la venta de alimentos y bebidas empacados mediante máquina requiere algún trámite propio en el municipio, y bajo qué figura.
- Al dueño o al administrador del inmueble: si su licencia de funcionamiento cubre la venta de estos productos, y si el reglamento interno del edificio o del condominio lo permite.
- Si es un plantel escolar o un hospital: qué reglas de surtido aplican, porque suelen tener criterios propios sobre qué se puede vender y a qué precio.
- A tu contador: cómo facturas la venta y qué régimen te toca, que es lo que sí es tuyo y no del inmueble.
Nosotros vendemos, rentamos e instalamos el equipo: no tramitamos permisos ni te los podemos garantizar. Preferimos decírtelo antes de que compres.
¿Qué se paga aparte del equipo?
Poner la máquina cuesta más que la máquina. Estos conceptos van por separado y conviene tenerlos en el número desde el principio:
| Concepto | Importe |
|---|---|
| Flete nacional | desde 6,500 MXN |
| Configuración inicial | 3,500 MXN |
| Rotulado del equipo | 4,500 MXN |
| Terminal para tarjeta y QR | 10,500 MXN |
| Telemetría y software de administración | 270 MXN al mes |
Todos los importes son en pesos y más IVA, y son precios de salida que se confirman en la cotización. La instalación, la capacitación y la garantía de 12 meses en partes y mano de obra sí van incluidas, tanto en compra como en renta.
Si prefieres no inmovilizar el capital del equipo, la renta con opción a compra es el esquema más pedido para un primer punto: pagas mensualidad más un depósito en garantía, y ese depósito se toma a cuenta si decides comprar.
¿Qué surtido pones el primer mes?
Empieza corto y mira qué se vende. Meter 40 referencias distintas el primer mes solo hace que la mitad caduque en la charola.
El dulce suele ser la entrada más barata —aguanta meses y no pide frío, salvo el chocolate, que sí quiere refrigeración— y desde ahí se amplía a botana salada y bebida. Lo vemos con detalle en máquinas expendedoras de dulces.
El producto lo compras tú, con tu proveedor: las charolas de espiral aceptan producto empaquetado de cualquier marca, así que el surtido no te ata a nadie.
¿Y el «modo prueba» de la máquina?
Es una función del propio equipo, no un trámite. Sirve para que despache producto sin cobrar mientras compruebas que las espirales giran bien, que el sensor de caída detecta el producto y que los precios están cargados como quieres. Se activa desde el menú de configuración de la máquina y forma parte de lo que se enseña en la capacitación del día de la instalación, junto con cómo surtir y cómo cambiar precios.
Los tres datos que necesitas para cotizar
Si ya tienes el punto en mente, con estos tres datos podemos darte precio y plazo:
- Cuánta gente pasa al día por el punto.
- Qué consume esa gente y en qué horario.
- Cuánto espacio libre hay y dónde está la toma de corriente más cercana.
¿Ya tienes el punto? Escríbenos o revisa antes el catálogo completo de máquinas. Y si lo que te interesa es montar el negocio con varias máquinas desde el principio, eso va por otro camino: la franquicia de máquinas expendedoras.